Las consecuencias de migrar

Pluma


L

a migración es un proceso que se ha subestimado por décadas. En muchos países, especialmente en Latinoamérica, es visto como un fenómeno fantástico donde el que migra avanza hacia la felicidad eterna, esta fue la visión con la que fui criada y aún hoy en día veo que algunos mis familiares y amigos siguen pensando que me gané la lotería el mismo día en que decidí salir de mi país.

No puedo negar que migar es toda una aventura y que las experiencias que se viven producen un cambio inimaginable en nuestra perspectiva de vida, pero la verdad es que en ningún momento he llegado a pensar o a sentir que me gané la lotería, todo lo contrario, a veces siento que he cambiado tanto que no sé quién soy.

El dinero no lo es todo en la vida y aunque es posible que en el extranjero se reciba un sueldo superior al de nuestros países de origen, la verdad es que nosotros también comemos y nos vestimos, pagamos arriendo y los útiles para la escuela de los hijos, todo es igual que en nuestros países de origen y todo eso se paga con la moneda local, de manera que cada centavo que enviamos a nuestros hogares en Latinoamérica, no es un regalo caído del cielo o que lo hemos encontrado tirado en la calle, ese dinero lo hemos ganado con inmenso sacrificio madrugando y trabajando más de doce horas al día y sin disfrutar de suficiente tiempo libre.

A nosotros los migrantes no nos sobra el dinero, la mayoría no superamos el promedio local, por lo tanto no somos millonarios, solo somos unos trabajadores incansables. El enviar dinero a casa implica tener que renunciar a algo, pero lo enviamos porque ese es nuestro motor y lo que nos da fuerza para levantarnos cada día y soportar de dos a tres trabajos al mismo tiempo. Lo hacemos porque sabemos que con ese dinero estamos trayendo progreso a nuestros seres queridos.

Una de las principales consecuencias de migrar es que desarrollamos una gran capacidad de entrega y de sacrificio, el migrante sabe dar sin esperar recompensa, el migrante vive y se alimenta de sus sueños, porque sabe que todo lo que da, la vida se lo retribuirá de alguna manera. Pero migrar implica sacrificio y dolor emocional.

Muchas veces recibo correos o comentarios en Facebook de personas que desean viajar e iniciar una nueva vida en el extranjero y me piden consejos de cómo migrar. En su mayoría, creen que es solo un asunto de papeleo: conseguir los permisos, la visa y encontrar trabajo. La verdad es que eso es lo de menos. Migrar implica realizar un viaje de reconocimiento interior y prepararse para vivir experiencias supremamente transformadoras.

En primer lugar la persona debe ser consciente de que al migar está renunciando a su vida, a su familia, a sus amigos, a su estatus social y a su yo global para encontrarse con su yo profundo. Todo lo que una persona construye desde su nacimiento se rompe de un momento a otro. La sensación es como de haber llegado a otro planeta y lo peor- pero a la vez lo mejor- es que por primera vez se sabe lo que es estar solo en la vida. No digo “solo” de manera literal, es lógico que cada día conocemos nuevas personas e incluso hay migrantes que viajan en compañía de sus familias, utilizo el término desde el sentido psíquico, ya que el migrante se ve en la obligación de enfrentarse con él mismo, con sus fortalezas y sus falencias, con su resiliencia y su asertividad.

No todos lo consiguen, no todos logran romper la barrera de la diferencia cultural y acabar de esa manera con sus propios fantasmas, no todos logran salir adelante a pesar de que consigan un buen empleo, muchos vuelven a casa con la certeza de que nunca deberían haber salido, pero esa “salida”, les aseguro, les enseñó a ser más felices de lo que eran antes.

Así que visto desde las dos perspectivas, ya sea que la persona se radique para siempre en el exterior o regrese a casa, otra consecuencia de migrar es que se aprende a sacar lo positivo de toda experiencia, se enciende una llama interior imposible de apagar.

Aquí viene la pregunta del millón: ¿Se puede ser feliz en el extranjero? La respuesta es un claro y rotundo sí. Pero es un proceso, por eso no es como ganarse la lotería, es más bien como haber encontrado un tesoro luego de una gran búsqueda. El migrante siempre siente que le falta algo y es esa sensación la que lo lleva a superarse y a soñar.

Conozco migrantes que han tenido que dormir en las calles, aguantar hambre, soportar maltratos, discriminación y sufrimiento físico y mental, pero a pesar de todo eso siguen en su luchar por encontrar su lugar en el extranjero. Ellos no se rinden, porque tienen sueños y el poder alcanzarlos es la fuerza que los lleva a superar todos los obstáculos. Otra consecuencia de migrar por lo tanto, es que se desarrolla un gran nivel de adaptabilidad y de tolerancia.

Para los migrantes antiguos que leen este artículo: mis más sinceras felicitaciones, ustedes tienen lo mejor de las dos culturas, la de acogida y la de origen, saben ser felices aquí y allá, en su proceso de migración han sabido lidiar con los obstáculos y ahora saben lo que tienen y conocen lo que han renunciado para conseguir sus sueños.

Para los que apenas inician su proceso solo les digo: sigan adelante, aunque la montaña sea muy alta todo el mundo sabe que en algún momento se llega a la cima y desde allí la vista es más hermosa.

Para los que están pensando en migrar: prepárense, lo que les espera no es fácil. Desde el momento en que salgan de casa se enfrentarán a toda una aventura, con buenos y malos momentos, sepan que no todo es color de rosa, pero que si se mantienen firmes, no solo conseguirán la felicidad en el extranjero, si no que pertenecerán a un privilegiado grupo, el de las personas que logran ser felices consigo mismas y eso es lo más importante en la vida.

Para los interesados en el tema, pueden comprar el libro electrónico “Lejos de Casa. Una guía que le ayudará en su proceso de adaptación en el extranjero”, en la tienda online Amazon de su respectivo país.

Gracias.

Firma

Si te gustan mis escritos y deseas conocer mis últimas publicaciones, clic aquí

y nos vemos en Facebook.